 |
En la ciudad de Santa Fe, donde residía, dejo de existir Rodolfo Kaiser, uno de los corredores más brillantes que dio el motociclismo santafesino en una época de esplendor de la actividad, tanto por la calidad de los corredores como por la técnica que se había alcanzado. |
Kaiser adelante,carrera año 1960 en el parque Balneario de Rafaela, se llego a reunir 3.000 personas, fue el auge del motociclismo en Rafaela.
Pagina nueva 1
Durante varias temporadas competimos en las pistas de tierra de la provincia, e incluso del país y, a pesar de la rivalidad que existía, cosa natural entre dos corredores que ponían en juego todo lo necesario para triunfar, así se tratara de maquinas como de condiciones, experiencia y coraje, mantuvimos una relación cordial, compartíamos los momentos de descanso durante las carreras, hablábamos, comentábamos distintas situaciones; en definitiva, repito, si bien no fuimos íntimos amigos, mantuvimos un trato respetuoso y un dialogo cordial. Ambos tratamos de mantenernos al margen de las discusiones de nuestras respectivas hinchadas, que si supieron tener algunos enfrentamientos, fundamentalmente verbales. En aquel tiempo, la violencia entre las barras no formaba parte de la vida en las carreras, podía ocurrir algún hecho aislado, pero nada más.
Varios años después, cuando el ya se había retirado y yo estaba dedicado a full al automovilismo, nos encontramos en el Desafio de los Valientes en moto, que se realizó en el autodromo Oscar Cabalén, de Alta Gracia. Fuimos invitados, igual que los restantes veintiocho pilotos, por la fabrica Zanella, uno de los organizadores del evento. El periodismo especializado considero al grupo como los mejores treinta pilotos de la historia del motociclismo en el país y ambos tuvimos la alegría de ser convocados y participar. Esta grata circunstancia nos sirvió, además de para despuntar el vicio, para pasar un tiempo juntos, recordar hechos del pasado, rememorar recuerdos que habían quedado grabados en nuestra memoria para siempre y que nos remontaron a una época que logramos vivir con toda la fuerza de los años jóvenes y en la que habíamos sido felices realizando algo que amábamos profundamente, como fue correr en moto.
Después de ese encuentro, nuestro trato fue esporádico, mas telefónico que personal, hasta que el año pasado recibí una invitación para concurrir al cumpleaños numero setenta de Rodolfo, de parte de su hijo, quien le organizó un festejo sorpresa para que compartiera la llegada de las siete décadas con sus amigos.
Fue la última vez que nos vimos. Por supuesto que pasamos un muy buen momento, hablamos muchísimo y entre las tantas cosas que charlamos, Rodolfo me comento algunos problemas que le había causado su corazón, cirugías incluidas. Pero estaba bien, con ganas de charlar, de recordar el pasado y contento porque el destino le había permitido hacer las cosas que lo apasionaban, por tener una hermosa familia, por ver a sus hijos grandes y poder disfrutar a sus nietos.
Las carreras que disputamos en la pista del Parque Balneario, en Rafaela, fueron memorables y dejaron huellas en la historia del motociclismo de la región. Peleábamos la punta desde la largada hasta la llegada, siempre a fondo, poniendo lo máximo de cada uno, situación que se repetía, por supuesto, en las temporadas de verano del Club 9 de Julio y en los distintos lugares donde se competía. Mucha, muchísima gente, me habla del recuerdo imborrable que conserva de aquellos duelos y eso, indudablemente, no ocurre porque si.
Rodolfo era un rival de primera línea, dueño de cualidades conductivas importantísimas, con una destreza especial que le permitía realizar las maniobras más arriesgadas. No por casualidad el 14 de octubre de 1962, en el Gran Premio internacional de Motociclismo que se disputó en el Autodromo Municipal de la Capital Federal, hoy Autodromo Oscar A. Gálvez, logró el tercer puesto en la final de 250 c.c., con una NSU, detrás de Arthur Wheeler, con una Guzzi y de Humberto Masetti, con Morini. Con ese resultado se convirtió en el primer piloto argentino en ascender a un podio del Campeonato Mundial de Motociclismo, en la categoría 250 c.c.
El domingo 4 de marzo, cuando me avisaron desde Santa Fe que su corazón le había vuelto a fallar, esta vez para siempre, sentí como si la noticia hubiera avivado los recuerdos, porque durante todo el día acudieron a mi mente muchos momentos vividos en las carreras, por ejemplo, la tremenda piña que nos dimos en una final de 175 c.c., en el Balneario Municipal, cuando disputábamos a muerte el primer puesto, hasta que nos enredamos y nos fuimos al diablo, o sea, al piso. La caída resulto espectacular, pero, en definitiva, tanto el como yo, solo salimos con algunos golpes. Este es uno más entre una enorme cantidad de episodios.
Morteros en el año 1962, Nene Ternengo junto Kaiser y Villarreal de San Francisco.
Rodoldo Kaiser siempre ocupará un lugar entre los afectos de mi vida deportiva y recordarlo a través de sus logros motociclísticos sera la mejor manera de hacerlo inolvidable.
Fuente: Jorge "Nene" Ternengo.